La Importancia del Fertilizante Foliar Para las Plantas

La fertilización foliar es una técnica ampliamente utilizada en la agricultura para corregir las deficiencias nutricionales en diferentes sistemas de cultivo.  Esta práctica resultante de la aplicación de los nutrientes en las partes aéreas de las plantas, está diseñada para complementar y/o suplementar y mantener el equilibrio nutricional de las plantas, especialmente durante los períodos de máxima demanda, favoreciendo así la provisión adecuada para mejorar los caracteres genéticos de la producción.  Los nutrientes se pueden aplicar en forma soluble en agua y por medio de equipo en la planta.  Lógicamente, esta práctica no sustituye la fertilización a través de de la raíz, sino que la complementa.

Para ser absorbido y realizar sus respectivas funciones, el nutriente debe entrar en la célula vegetal.  Para eso, hay que superar dos barreras: la primera es la cutícula/epidermis; y la segunda son las membranas plasmalema y tonoplasto; que comprenden por lo tanto una fase pasiva (penetración cuticular) y una activa (captación celular).

Las plantas cultivadas en sus diversos sistemas de cultivo, excepto en un ambiente controlado, son susceptibles a diversos factores que pueden afectar la absorción y asimilación de nutrientes, debido a cambios de temperatura, falta de disponibilidad o desequilibrio iónico en el sistema radicular y otros.  Por lo tanto, la complementación o suplementación nutricional foliar ha ayudado a mejorar el desarrollo o minimizando los daños fisiológicos de las plantas en estas situaciones.

Además de estos beneficios del uso de fertilizantes foliares, actualmente estos productos han sido formulados con complejos de uno o más aminoácidos.  Los aminoácidos son las unidades básicas que comprenden los péptidos y las proteínas son precursores de otras moléculas tales como hormonas, coenzimas, nucleótidos, polímeros de la pared celular y muchos otros.  Las plantas son capaces de producir todos los aminoácidos que necesitan, pero en condiciones de deficiencias de nitrógeno o por algún tipo de estrés (biológico, físico, químico o de otra forma), su producción se reduce y, en consecuencia, otros procesos metabólicos envolviendo esta sustancia son afectados.  Por lo tanto, en las fases de mayor demanda metabólica (germinación, florecimiento, floración y otras) existe una mayor necesidad, no sólo por elementos químicos específicos en el caso de los nutrientes, sino también por esta fuente de energía que son aminoácidos.

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