Uso apropiado de insecticidas

La producción de hortalizas siempre está bajo riesgo de sufrir daño por insectos-plaga desde las orugas y los gusanos verdaderos, que devastan los cultivos de verano, hasta los insectos de las temporadas frías, como los áfidos y los escarabajos. Las temperaturas cálidas del invierno y la alta humedad propician la actividad de las plagas durante todo el año en muchas regiones productoras.

En concreto, las orugas pueden devastar producciones enteras si no son controladas, pero en la actualidad hay muchos insecticidas efectivos contra estas plagas, con nuevos modos de acción. Los ingredientes activos spinetoram y flubendiamida han sido evaluados en pruebas piloto como productos únicos o productos de rotación. Estos insecticidas son más selectivos que los piretroides sintéticos, con la ventaja agregada de que son menos agresivos para los polinizadores y otros insectos benéficos.

Los tratamientos repetidos con piretroides sintéticos (como bifentrin) pueden favorecer a las arañitas rojas en climas cálidos, por lo que los productores deben reducir sus aplicaciones de insecticidas en condiciones desfavorables, o deben cambiar a productos selectivos.

Clorantraniliprole e imidacloprid pueden ser aplicados mediante riego por goteo para el control temprano de insectos, mostrando un efecto residual prolongado.

En un estudio realizado en una serie de parcelas demostrativas en estaciones de investigación y en campos comerciales, un sistema de cultivos trampa (girasol y sorgo forrajero) mostró que los cultivos trampa tuvieron éxito para atraer a las chinches pata de hoja y alejarlas del cultivo principal, hasta finales del ciclo de producción. A continuación, dos aplicaciones de insecticidas como el zeta-cypermethrinand lambda-cyhalothrinon en las cabezas de sorgo, redujeron el 70% y 90% de las chinches patas de hoja, sin necesidad de tratar el cultivo principal.

Prácticas culturales y mecánicas
En los sistemas de agricultura orgánica, prevenir los problemas con plagas por medio de tácticas culturales y mecánicas, es fundamental, ya que los plaguicidas orgánicos son costosos. En las regiones cálidas y húmedas especialmente, la agricultura orgánica puede requerir de grandes cantidades de plaguicida por lo que los productores deben utilizar los insecticidas aprobados de manera oportuna.

Algunos de los insecticidas de contacto y acción rápida que sirven para el control de orugas incluyen spinosad y pyrethrum. Algunos productos de acción lenta pero efectivos para el control de orugas, incluyen Bacillus thuringiensis (Bt), Beauveria bassiana y aceite de nim.

Estudios recientes de MIP sugieren que algunos productos pueden ser mezclados en un tanque y rotados con aceite parafinado para obtener un excelente control de áfidos. Ciertas formulaciones con Bt también son muy efectivas para controlar poblaciones mixtas de orugas, sin afectar a la calidad final del fruto.

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